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Pro Libertate

En Defensa del Capitalismo Global. Primera Parte.

En Defensa del Capitalismo Global. Primera Parte.

El Norte Económico, noviembre de 2008.

Parece osado, pero no tengo reparos en defender el modelo económico que los últimos 70 años, más o menos, nos ha permitido llegar a los niveles de prosperidad en los que nos encontramos, incluso ahora que se han perdido miles de millones en bolsa o en quiebras y nuestros gobiernos están dispuestos a despilfarrar otros miles de millones hipotecando nuestro futuro e intentando salvar la cara de aquellos gestores que fracasaron estrepitosamente. Y lo hago porque quien ha fallado no es capitalismo liberal, éste no ha existido aún, y  porque una gran culpa la tienen los bancos centrales, sus dirigentes y quienes están con ellos, los gobiernos de turno. En definitiva la intervención y no la libertad es la culpable de la crisis.

Hay que recordar a los que ahora se apresuran a anunciar el fin del binomio capitalismo-liberalismo, y no sé si desear la llegada del comunismo, que hasta ahora todos hemos sido capitalistas, con mayor o menor intromisión en el mercado, pero todos hemos sido capitalistas, y todos hemos estado regulados de alguna forma por el Estado. Nuestro capitalismo es un capitalismo de Estado, no un capitalismo liberal.

Oímos medias verdades todos los días, como que los USA son los más liberales: ¿en qué? ¿Dónde? Son un país repleto de regulaciones, con elevados aranceles proteccionistas, con una reserva federal absolutamente intervencionista, decenas de agencias (ministerios o cuasi-ministerios), etc., etc. ¿Dónde está su liberalismo, con constantes regulaciones a causa de su guerra contra el terror, la guerra contra la droga, etc., y permanentes incrementos de gastos militares? ¿Dónde el liberalismo? De la misma forma que no podemos decir que nosotros seamos paradigma de la economía de mercado (Cajas de Ahorros, Caso Endesa, etc.). Si bien todo es capitalismo, en mayor o menor grado. Como también es capitalismo de Estado el sistema económico chino, y ya se escucha a algún tertuliano que ese es el modelo a seguir: el chino. Mal nos va de verdad si aspiramos a seguir ese modelo de capitalismo estatista y no el liberal. Las peticiones de más Estado, que proliferan, nos llevan a eso, siempre nos han llevado a eso.

Para más inri tenemos que leer y escuchar que todo lo que sucede le da la razón a Marx: dónde, cuándo, por qué. El Nobel de literatura Saramago así lo asevera en su blog. Habrá entendido la obra de Marx ese hombre, la habrá leído o habrá llegado a ella a través de los exégetas del marxismo como Althusser, del que ya hablaremos.

Hace unos años otro Nobel, éste sí, de economía, Amartya Sen vino a recoger un premio a España y habló sobre el futuro del “estado de bienestar”, sistema que no dudó en considerar el mayor logro de Occidente exportado al resto del mundo, una verdadera herejía contra el multiculturalismo, pero tampoco tuvo reparo en indicar que quizás era hora de replantearse algunas prestaciones sociales de dicho estado del bienestar, ya que unos Estados como los europeos con más del 10 por 100 de parados no tendrían buen futuro económico. De hecho se extrañaba que hubiera gobiernos que ganaran elecciones y se mantuvieran en el poder con esos índices de paro Y lo dijo en España, en los últimos años del Felipismo (y se lo podría cuestionar hoy). Amartya Sen es un economista muy querido por los alterglobalización, no deja de ser partidario del libre comercio, pero aboga por una mayor redistribución e intervención para el reparto de la riqueza. Casualmente acaba de ser concedido el Nobel de Economía, más exactamente el Premio del Banco de Suecia, a Paul Krugman, otro economista querido por los intervencionistas, crítico con el Gobierno Bush, la mejor tarjeta de visita en Europa, y no hace mucho concedió una entrevista a El País, diario con el que colabora, y volvió a repetir lo mismo, presente en toda su obra, el mercado de trabajo en Europa está super-regulado y precisa una reforma urgente para que nuestras economías no se hundan. Con más del 10 por 100 de parados el Estado no aguanta. Ellos, los USA, estarán más en crisis que nosotros, algo que aún está por ver, pero con un 4 por 100 de desempleo saldrán antes de la crisis y con menos heridas. Son los economistas a los que ensalza ahora la socialdemocracia Española y Europea los que están pidiendo menos regulación en nuestro mercado de trabajo, más mercado, y no más Estado. Eso no sale en nuestros medios de comunicación.

Desde hace años los economistas de la Escuela Austriaca, liberales que poco o nada tienen que ver con la de Escuela de Chicago de Milton Friedman, han venido denunciado la política monetaria y el exceso de regulación en los mercados, han venido llamando la atención a los bancos centrales, sobre todo a la FED, a Greenspan y luego a Ben Bernanke, de que su política traería la crisis, que hundiría el sistema. La denuncia era clara, el sistema capitalista es capaz de absolver las turbulencias siempre y cuando no se altere tanto su esencia que estas sean tan grandes que el propio sistema se colapse. El dinero barato, que ha permitido una época de crecimiento incomparable, que ha financiado proyectos que nos hacen hoy la vida mucho mejor, a base de aplacamientos increíbles, y que han sacado de la pobreza en medio mundo a millones de personas, llevaba en su seno el gusano de la actual crisis, a lo que hemos de sumar un mercado de trabajo rígido y un exceso de inversiones en proyectos sin futuro.

Pero todo lo expuesto es el juego del Capitalismo, de su libertad y de las nefastas intromisiones del Estado. Esta crisis no es su fin, incluso acérrimos anticapitalistas como Luis Sandoval Ramírez, traductor al castellano de Kondratiev (teoría del ciclo económico largo), en 2002 publicó De la Globalización al Caos y a la Crisis, y pronosticó ¡para 2008! el estallido de la burbuja financiera, pero no para el resurgimiento de algún tipo de marxismo, sino para el inicio de un nuevo ciclo ascendiente del capitalismo, quizás impulsado por otra fuente de energía hasta ahora dejada de lado como el hidrógeno, el gas natural o la nuclear, ¿por qué no?

Defender hoy al mercado y pedir menos regulación es ir contracorriente, pero siempre ha habido más amigos del poder y de la coacción que de la libertad. (Continuará)

 

3 comentarios

Javier -

Un claro ejemplo, de ese "exceso de libertad" sin intervencion del Estado, han sido los sistematicos accidentes y negligencias de las centrales nucleares (caso concreto Ascó, donde los propietarios de las centrales, han tratado de ocultarlos.
Welcome to the jungle

Javier -

Creo que tienes bastantes tópicos (comunismo, Marx, etc) entre buenos y malos. La vida ni es blanca, ni es negra, está en la gama media.

Carlos. -

Menos mal, una voz más a unir a las pocas que hay en defensa de la libertad. Ánimo.